Sunday, November 10, 2013

Canal 9--El expolio tras las cámaras

Tras 18 años de escándalos sexuales, despilfarros económicos y manipulación Alberto Fabra cierra la radiotelevisión valenciana

/ Valencia 8 NOV 2013 - 21:37 CET375           


Concentración de trabajadores de Canal 9 delante de la Generalitat, en 2004. / José Jordán
Los últimos años, con el PP al frente del gobierno autonómico, han sido muy intensos informativamente. El sistema financiero valenciano ha desaparecido del mapa, cuando hasta hace nada sus dos cajas de ahorro, Bancaja y Caja Mediterráneo (CAM), ocupaban la tercera y cuarta posición en la clasificación de entidades de ahorro españolas, y el Banco de Valencia, símbolo de una burguesía ilustrada, tuvo que ser vendido por un euro a La Caixa. El miércoles pasado, el juez de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, ordenaba la detención de cinco directivos de la extinta CAM, ahora en manos del Banco de Sabadell, y un día después enviaba a prisión a dos de sus máximos responsables.
Al mismo tiempo que la justicia detenía por primera vez a unos banqueros de la Comunidad Valenciana, el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, anunciaba el cierre de Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) tras conocer la sentencia del Tribunal Superior de Justicia valenciano que declaraba nulo el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) por el que habían sido despedidos más de 1.000 trabajadores. Fabra explicó que la clausura era innegociable porque no disponía de 40 millones para hacer frente a las nóminas de los periodistas readmitidos (millones que había solicitado al ministro de Hacienda Cristóbal Montoro y que este le había negado) y porque no iba a cerrar “un colegio o un hospital para mantener RTVV”, en una curiosa confrontación de derechos, que pocos políticos de su nivel se hubieran atrevido a hacer, y con escaso respeto a la realidad. Antes de clausurar RTVV, Fabra ya había ordenado el cierre de escuelas rurales y había paralizado durante dos años la construcción de hospitales.
La valenciana fue la primera autonomía que se quedó sin un sistema financiero propio y la primera que ha decidido cerrar una televisión pública en un territorio con lengua cooficial, dejando en la calle a 1.660 trabajadores. A cambio, mantiene el aeropuerto sin aviones de Castellón; un edificio de Santiago Calatrava, conocido como el Ágora, que costó 100 millones de euros en el que una vez al año se celebra un torneo de tenis de la serie Masters 500 y, eventualmente, la semana de la moda de Valencia; la Ciudad de la Luz en Alicante, unos estudios cinematográficos que costaron 270 millones que ahora permanecen cerrados y por los que la Unión Europea reclama a la Generalitat que haga frente a una sanción de 265 millones por subvenciones concedidas de forma irregular. Y, para rematar, el esqueleto del nuevo estadio del Valencia CF, todo un paradigma del estallido de la burbuja inmobiliaria. Eduardo Zaplana, el primer presidente del PP, soñó con una autonomía que fuera la vanguardia de muchas cosas. Nunca debió de pensar que lo sería en despilfarro, corrupción y desempleo.
¿En qué momento se fastidió la Televisión Valenciana? La emisora ya nació con algunos problemas. Antes de su puesta en marcha en octubre de 1989, Alfonso Guerra, por entonces vicepresidente del Gobierno de Felipe González, ya había mostrado sus recelos sobre la misma: “¿Una televisión para que salga un Juan [Lerma] [LERMA]cualquiera?”. Pero Canal 9 arrancó. Con una plantilla ajustada, si bien el director general de la época, Amadeu Fabregat, ya intuía lo que iba a pasar. “Se hará grande”, dijo antes de empezar tan siquiera las emisiones. Y tan grande. Con Eduardo Zaplana se llegaron a los 1.496 empleados y con Francisco Camps se batieron todos los récords: 1.820 trabajadores.
La etapa de Fabregat tampoco estuvo exenta de tensiones. Censuró el uso de 593 palabras en valenciano, pese a lo cual la derecha le acusaba de “catalanista” y partidista, y la izquierda de no cumplir los objetivos de la ley de creación y de ser una cadena al servicio del Consell. Un cierto oficialismo ya tuvo; pero comparado con lo que llegó después, sus informativos podría haber pasado por un modelo de pluralismo y profesionalidad. Fabregat, sin embargo, liquidó el equipo directivo de Ràdio 9. Demasiado catalanista e izquierdista para su gusto. Durante la etapa socialista, Canal 9 llegó a tener más del 20% de la audiencia en la Comunidad Valenciana. Las televisiones privadas estaban arrancando y las TDT ni se esperaban.
Y en eso llegó Eduardo Zaplana. En su primer viaje como presidente de la Generalitat a Bruselas hizo toda una declaración de principios: “Canal 9 es el último bastión de los socialistas”. Cómo liquidarlo estaba claro. Propuso a un diputado del PP, José Vicente Villaescusa, sin ninguna experiencia en medios de comunicación como jefe de informativos. El escándalo le obligó a retirar la propuesta. Pero aquello solo fue un paréntesis. Zaplana iba lanzado. El primer director general que nombró, Juan José Bayona, le duró un suspiro, apenas nueve meses. Recuperó a Villaescusa para el cargo de director general y dio su golpe de mano al colocar en la dirección de Canal 9 a Jesús Sánchez Carrascosa, que había sido su jefe de campaña y su jefe de gabinete. Zaplana creó escuela. Los futuros directores generales de RTVV y de su cadena televisiva, hasta la llegada de Rosa Vidal, fueron siempre personas muy cercanas a la órbita de la presidencia de la Generalitat. Carrascosa fue sustituido por Genoveva Reig, jefa de prensa de Zaplana en Benidorm y su directora de comunicación en la Generalitat. Cuando llegó Francisco Camps colocó a Pedro García, que había sido su jefe de campaña y su responsable de comunicación en el Consell, amén de persona de confianza de los principales responsables de la trama Gürtel. Tanto que, durante en un registro del despacho de Francisco Correa, apareció una nota que decía: “Pedro quiere ser director general de Canal 9”. Dicho y hecho. Tras García, Camps colocó al frente de RTVV al periodista José López Jaraba.
El programa Tómbola. / Marcos Soria
Hasta Burjassot, donde la televisión tiene sus estudios centrales, llegó la manipulación más descarada, el despilfarro, la corrupción y los escándalos sexuales. Una lista de las trapacerías cometidas en los últimos 18 años desde la televisión valenciana daría para varios volúmenes. Carrascosa puso en antena un programa que definiría por muchos años su programación. Estrenó Tómbola. La telebasura arraigó en Canal 9. El espacio de cotilleos fue el estandarte de la cadena. Dinero a espuertas para sus protagonistas —Jesús Mariñas, uno de los contertulios habituales, reconoció recientemente que cobraba 3.000 euros brutos por programa—, escándalos y audiencia garantizada.
Carrascosa no tenía escrúpulos con tal de conseguir el mayor número de espectadores. En uno de sus programas, El juí d'Alcàsser, sobre el asesinato de las tres niñas de esta localidad valenciana, intentó retransmitir en directo el proceso a Miguel Ricart, uno de los asesinos, y al no conseguirlo contrató a amigos, conocidos y saludados de este que pasaron por el programa. También participaban el padre de una de las niñas y un presunto periodista. Todos cobraban. Y cuanto más salidas de tono fueran sus afirmaciones, más cobraban. Al final, la Guardia Civil, los forenses y el fiscal del caso denunciaron al programa y a los colaboradores por calumnias con publicidad. La sentencia condenó a RTVV a pagar 430.000 euros como responsable civil subsidiaria.
La cadena valenciana se convirtió en una casa de acogida para famosas con apuros económicos o necesitadas de mantenerse en el candelero. Barbará Rey presentó un programa de cocina titulado En casa de Bárbara en el que lo más llamativo eran los problemas de la actriz para seguir los consejos culinarios del experto que explicaba cómo condimentar los platos. La modelo Mar Flores también tuvo su propio espacio, La música es la pista. La música, claro, era en castellano como todo el programa, en una cadena cuyo principal objetivo, por ley, era la promoción del valenciano y la industria audiovisual.


El ex- director de Canal 9 Jesús Sánchez Carrascosa. / Manuel Brique (EFE)
Hasta hace bien poco el lema de Canal 9 podría haber sido perfectamente una expresión valenciana: Serà per diners? (¿será por dinero?) El despilfarro era absoluto. Se subvencionaron sin tasa los equipos de fútbol de la Comunidad Valenciana, se pagó lo que no está en los escritos por la retransmisión de las carreras de Fórmula 1, se mandaron equipos de televisión a los confines del mundo para que Francisco Camps pudiera lucir palmito. El derroche fue continuo y las sospechas sobre el uso fraudulento del dinero crecieron. Canal 9 nunca ha explicado por qué compró los derechos de emisión de los partidos de fútbol de los equipos valencianos de primera y segunda división durante las temporadas 2003-2008 por 459 millones y los vendió por 299 a una televisión privada provocando un quebranto de 160 millones a las arcas públicas.
El colmo del desbarre profesional y empresarial fue la compra a Bernie Ecclestone de los derechos de retransmisión de las carreras de F-1 para la Comunidad Valenciana, cuando se televisaban por Tele 5. TVV pagó 22 millones por las imágenes de Fernando Alonso a bordo de su Ferrari. Se podría pensar que, como en TV3, las retransmisiones se hacían en valenciano. Pero no. El responsable de la narración era un periodista argentino, Víctor Seara, quien firmó un contrato en 2010 por el que percibía 120.000 euros al año por la locución de los grandes premios y un programa de motor que realizó entre los meses de enero y marzo. La última directora general de RTVV, Rosa Vidal, lo denunció por no justificar gastos por valor de 18.000 euros.
La lista de despilfarros es tan larga como nulas las responsabilidades políticas asumidas por la gestión de RTVV. Los presidentes de la Generalitat del PP viajaban con sus periodistas de confianza del ente televisivo. Tanto daba que su asistencia fuera a una final de la Champions, como Eduardo Zaplana que acudió a Milán a presenciar el Bayern-Valencia, o que se tratara de un costosísimo directo de Francisco Camps en una visita a la Amazonas brasileña, coincidiendo en la época en que el presidente de la Generalitat viajaba al extranjero más que nunca, una vez había sido imputado en el llamado caso de los trajes.
Tampoco importó, ya con el agua de la crisis al cuello, favorecer a las dos adjudicatarias de las únicas TDT de ámbito autonómico, Las Provincias TV (del grupo Vocento) y Popular TV (de la Cope), en el pago del canon por el uso del múltiplex de RTVV. Según el vocal del consejo de Administración por Compromís Rafael Xambó, ambas debían pagar 1,3 millones de euros. Pero los exdirectores generales Pedro García y José López Jaraba negociaron unas condiciones, que incluían desde la condonación de la deuda a la compensación por publicidad de Canal 9 en las TDT, de audiencia residual, pasando por la cesión de derechos. Un acuerdo, según Xambó, muy gravoso para la empresa pública. Los contratos de RTVV con ambas adjudicatarias han sido entregados a la fiscalía por si detecta indicios de delito. Tras el anuncio del cierre de RTVV, Las Provincias TV y Popular TV son las únicas cadenas de televisión con idéntica implantación que Canal 9.
La obsesión del PP por controlarlo todo en la Comunidad Valenciana le llevó a protagonizar episodios que a primera vista parecían inexplicables, pero que con el tiempo han ido comprendiéndose. Episodios en los que la cadena autonómica ha sido un instrumento muy útil para según qué fines. Todavía se recuerda por alguno de sus protagonistas, no sin cierta preocupación y espanto, la escena que se desarrolló en el Palau de la Generalitat, con Francisco Camps de presidente, meses antes de la visita en 2006 de Benedicto XVI a Valencia para el Encuentro de las Familias. En un despacho del edificio gótico del siglo XV se encontraban reunidos representantes del Gobierno de Rodríguez Zapatero, del Arzobispado de Valencia y del Consell. En el orden del día, además de los temas de seguridad, la retransmisión televisiva. Los miembros del Ejecutivo socialista daban por hecho que, al tratarse de una visita de Estado, TVE sería la responsable de la emisión. Pero no. Las palabras fueron primero tensas, después desabridas y al final acabaron a gritos. La Generalitat, con el inestimable apoyo del Arzobispado, impuso que fuera Canal 9 la que se hiciera cargo de la retransmisión.

Pedro García gimeno ex director general de la Radiotelevisión Valenciana. / Álvaro García
Años más tarde, en la investigación de la trama Gürtel, se descubrió que Teconsa, una constructora leonesa propiedad del empresario José Luis Ulibarri, quien había conseguido la mayoría de las licencias de TDT concedidas por Camps, se había hecho con la adjudicación de los equipos de sonorización de la visita papal. La investigación de Gürtel descubrió que RTVV había adjudicado el contrato por 7,4 millones cuando el coste no superaba los 3,2, según la contabilidad de la trama. La Audiencia Nacional investiga si Correa se quedó con 1,4 millones, Pablo Crespo con 630.000 euros y Álvaro Pérez, El Bigotes, y el entonces director general de RTVV, Pedro García, con medio millón cada uno. Recuérdese la nota que apareció en el despacho de Correa: “Pedro quiere ser director general de Canal 9”. Y Camps le nombró.
Comprar caro productos basura ha sido una constante en RTVV. En 2011 la cadena adquirió tres documentales de marcado carácter ultra a Triskel, una productora vinculada al que había sido su director de antena Fernando López Quintela. Se acordó pagar 532.500 euros sin IVA por unos reportajes que los propios profesionales de RTVV valoraron en muchos menos. La Sindicatura de Comptes (el Tribunal de Cuentas valenciano) constató la existencia de irregularidades en la gestión de este contrato.
El cierre ordenado por Alberto Fabra y la dimisión de Rosa Vidal han provocado que estos últimos días los trabajadores que no estaban incluidos en el ERE tomaran la cadena para autogestionar el servicio público. La mayoría de los empleados que no habían sido despedidos eran los menos conflictivos con el PP, pero la clausura de Canal 9 convirtió unos informativos siempre complacientes con el poder en unos espacios críticos. Durante mucho tiempo esos empleados aceptaron las consignas que se emitían desde los despachos de presidencia de la Generalitat como recordaba recientemente la antigua corresponsal en Madrid. Iolanda Màrmol ha contado cómo en la etapa de Camps tenía prohibido nombrar a Eduardo Zaplana que por entonces era ministro de Trabajo con José María Aznar; pero antes también había sido abroncada por seleccionar unas imágenes en las que el expresidente de la Generalitat aparecía con Maruja Sánchez, la tránsfuga socialista que facilitó la alcaldía de Benidorm a Zaplana.

El ex director de RTVV Vicente Sanz. / José Jordan
Las informaciones sobre el caso Gürtel nunca vieron la luz en la televisión valenciana hasta que un buen día sus espectadores descubrieron que Francisco Camps acudía ante el juez para contar toda la verdad sobre los trajes que supuestamente le habían regalado. El silencio ominoso sobre la trama corrupta se extendió sobre el accidente del metro de Valencia. Las protestas de las víctimas nunca aparecieron. Solo se contó la versión oficial de que el accidente fue consecuencia del exceso de velocidad. Estos días de primavera informativa se ha visto a periodistas de la televisión pidiendo perdón por su dependencia de los políticos del PP.
La censura llegó a ser de tal calibre que se llegó a pedir a los responsables de un programa que no se pronunciara el nombre del país de Peter Pan, Nunca Jamás Mai més, en valenciano), por su semejanza con el movimiento gallego Nunca mais. Así se las gastaban. Algunos de estos hechos llegaron a trascender por la existencia del comité de redacción; pero fue por poco tiempo. Desde la Generalitat ordenaron su liquidación.
Una plantilla tan sumisa en líneas generales no se explica sin la red clientelar que se creó desde el despacho del responsable de recursos humanos primero y secretario general de la casa después. Vicente Sanz, exdirigente del PP provincial de Valencia y acusado de practicar abusos sexuales sobre tres trabajadoras de la cadena, contrataba a militantes del PP, concejales, familiares de cargos públicos populares. Una red que se fue extendiendo conforme se ampliaba la plantilla, arrinconando a los profesionales de la primera etapa, a aquellos que, según Zaplana, formaban el “último bastión socialista”. Sanz se encuentra a la espera de juicio.
La orden de cierre decretada por Fabra ha movilizado a sectores sociales de la Comunidad Valenciana que, mayoritariamente, habían dado la espalda a Canal 9, pero que, ahora, con esta decisión han visto la oportunidad de reclamar una televisión pública, plural, profesional, de calidad y en valenciano. Pero Fabra y su Gobierno no están dispuestos a ceder. Ràdio Televisió Valenciana con todas sus sombras y sus escasas luces pronto será historia. La primera televisión autonómica que echará el cierre.fuente el país.es

Friday, November 8, 2013

INLAVABLES.......

Wednesday, November 6, 2013

EL mejor amigo del niño



Tuesday, November 5, 2013

Barrenderos y jardineros avisan: "Si nos despedís, arderá Madrid"

Miles de trabajadores del servicio de limpieza y jardinería se manifiestan tirando basura y quemando contenedores horas antes de que comience la huelga indefinida contra los despidos que anunciaron las empresas

      JAIRO VARGAS Madrid 04/11/2013 21:09 Actualizado: 05/11/2013 00:29

Los trabajadores de limpieza viaria y jardinería de Madrid han salido a la calle pocas horas antes del comienzo de la huelga indefinida para enviar un claro mensaje a la alcaldesa Ana Botella y a las empresas concesionarias de estos servicios: "Si nos despedís, arderá Madrid", han clamado los miles de jardineros y barrenderos que este lunes han llenado de basura y de fuego las calles de la capital desde Atocha hasta la Puerta del Sol.
A esta manifestación han acudido 8.000 personas, según ha asegurado a Público Moisés Torres, representante de UGT. "No esperábamos tanta afluencia pero han venido a apoyarnos diferentes colectivos, asociaciones de vecinos y otros sindicatos, además de los familiares de los trabajadores", apuntaba.
Periódicos, restos de alimentos, latas y contenedores, toda valía para alimentar el fuego. Los viandantes miraban atónitos cómo los que se encargan de mantener limpia la ciudad hacían lo contrario. No han esperado mucho para encender las fogatas que han recorrido todo el cortejo. A los diez minutos del comienzo, a las 18.00 horas, papeles y contenedores ardían al paso de una larga columna de uniformes reflectantes que protestaba contra los 1.144 despidos que tres de las cuatro empresas concesionarias anunciaron hace poco más de una semana.
"Si esto no se arregla, Madrid lleno de mierda", cantaban los trabajadores que, además de los despidos, se enfrentan a la negociación de un nuevo convenio colectivo en el que las compañías pretenden reducir los salarios un 43% o aumentar las horas de trabajo semanales de 35 a 40, entre otras medidas.
"No son sólo los EREs, sino trabajar de lunes a domingo por menos de 700 euros. Somos gente con hipotecas y con hijos", afirmaba a Público un barrendero de Cespa - de Ferrovial-, la única empresa de las cuatro (FCC-Alfonso Benítez, OHL y Sacyr Vallehermoso) que no ha presentado un ere después de que el Ayuntamiento unificara las distintas contratas de estos servicios en un solo contrato con una reducción del 27% respecto al año anterior. "No ha hecho ERE pero no descarta los despidos. Cespa se encarga de la zona centro y sus recursos están bajo mínimos, por eso no puede despedir a nadie", explica este barrendero, que también añade que "una sola persona está cargando con el triple de trabajo que antes. También hay falta de medios, y no sólo humanos, sino material de trabajo. Por eso la huelga va a ser masiva".
"No son sólo los EREs, sino trabajar de lunes a domingo por menos de 700 euros", dice un barrendero Poco a poco, la manifestación ha avanzado hasta la Puerta del Sol, donde hasta cinco hogueras simultáneas han servido para volver a quemar los uniformes de trabajo, igual que hicieron hace dos domingos frente al Ayuntamiento de Madrid. Allí, al calor del fuego han pedido la dimisión de Ana de Botella.
"El Ayuntamiento tiene tanta culpa de los despidos como las empresas", asegura un jardinero que lleva trabajando 10 años para las contratas del Consistorio. "Unificó los servicios y recortó el presupuesto. Ahora las empresas quieren ganar más con mil trabajadores menos y es el Ayuntamiento el que ha permitido que lleguemos a este punto al no fijar unas directrices claras para que las empresas subroguen a todos los trabajadores", apuntaba.
Poco a poco, los trabajadores han ido abandonando la céntrica plaza, aunque será por poco tiempo. A las 24.00 horas de esta noche comienza la huelga indefinida que todos los sindicatos han convocado para que se retiren los ERES y se pacte un convenio colectivo que respete los derechos de los trabajadores.
El Ayuntamiento decretó el pasado viernes los servicios mínimos para esta huelga. Serán de un 40% para los trabajadores a pie de calle y el personal del Servicio de Limpieza Urgente (Selur) y en un 25% para el de mantenimiento de jardines, áreas infantiles y mobiliario urbano.
Esto servicios han sido fijados por Madrid Salud, entidad responsable de la salud pública en el municipio, en base a criterios de mantenimiento de unas condiciones mínimas de higiene tanto en las calles como en zonas verdes, áreas infantiles y de mayores.

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     http://www.publico.es/dinero/480056/el-callejon-sin-salida-de-la-huelga-de-limpieza-en-madrid

    Wednesday, October 30, 2013

    2 / Noviembre 2,013

    Tuesday, October 29, 2013


    20.04.12

    La estafa de la médium Anne Germain

    A las 12:01 AM, por Luis Santamaría
    Categorías : Espiritismo
    Recientemente, el Diario de Avisos ha publicado un artículo que firma Juanca Romero Hasmen, acerca de la médium Anne Germain, que se ha hecho famosa en España por su participación en el programa televisivo “Más allá de la vida", emitido por Telecinco. Reproducimos a continuación el artículo, por su interés. Y recordamos que ya hemos publicado algunos comentarios sobre este tema (cf. Luis Santamaría, “Espiritismo hecho espectáculo en televisión: parte 1 y parte 2).

    Anne Germain y otros cuentos
    Médium o sensitiva, así se autodenomina la afamada y televisiva Anne Germain, la mujer que aparece en nuestros televisores para comunicarse supuestamente con los muertos. Evidentemente no podía ser en otra cadena diferente a Tele 5, el canal de la mala rima y las peores mañas. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, médium es toda persona a la que se considera dotada de facultades paranormales que le permiten actuar de mediadora en la consecución de fenómenos parapsicológicos o de hipotéticas comunicaciones con los espíritus. De toda la vida como quien dice, a través de nuestra televisión se han asomado variopintos personajes que, con mayor o menor fortuna, han entregado grandes dosis de entretenimiento y no menos debates familiares.
    En la memoria tenemos los que ya acumulamos cierta cantidad de años, la imagen ligeramente chocarrera de Uri Geller, quien sentado junto al maestro de las cámaras y el micrófono José María Íñigo, hizo que gran parte de los españoles que veían la tele en ese momento quisiera doblar cubiertos y detener relojes con el sólo poder de la mente, o por lo menos esa posibilidad es la que Geller nos vendía tras la pantalla en blanco y negro del receptor. Sin lugar a dudas aquello formaba parte de un buen puñado de trucos de lograda consecución y avalados por la perplejidad e ignorancia de quienes le mirábamos atónitos desde el sofá.


    Tras él, no fueron pocos los que proclamaban televisivamente sus facultades paranormales, formando entre todos ellos el más variopinto circo de tres pistas que jamás se haya visto, quizá no por sus dimensiones sino por la cantidad de saltimbanquis que se subían a la lona de la fama efímera. Quien no recuerda a Tristanbreiker, aquel delgado caballero de hechura singular que a principios de los años 90 se hizo popular por sus intervenciones en programas como Esta noche cruzamos el Misisipi. Vestía al más fiel estilo caza fantasmas y aparecía con el rótulo de parapsicólogo, armado por un manufacturado fusil de asalto fantasma, compuesto por un tubo de cartón, restos de una escopeta de niños y con una enorme linterna adosada a la parte superior y bien fijada con cinta adhesiva para evitar inoportunos “meneítos”. Aquel fusil de asalto paracientífico en teoría debería desmaterializar a los intrusos espectros.
    Tristanbreiker abrió la caja de pandora y tras él, se asomaron otros como el afamado lector de pepinos, nabos, berenjenas y otras hortalizas, Paco Porras. Este funesto individuo armado con una ramita de perejil cual si de un Arguiñano se tratase, nos descubrió los poderes que las verduritas tienen en todo tipo de sortilegios. La desaliñada bruja Lola, el leopardo que te lee las bolas, Rappel. El volátil Octavio Aceves, la cándida Esperanza Gracia, y un largo etcétera que formaron y forman el teatrillo televisivo rotulado por bonitos 806 o 906.
    Pero vayamos al eje de este artículo, al núcleo que porta el asunto que nos ocupa. La británica Anne Germain ha aterrizado en nuestro país con una fórmula televisiva ya conocida por muchos y que fue puesta en práctica hace ya unos cuantos años en los Estados Unidos por John Edward con su programa Cruzando al más allá y la propia Anne Germain en Portugal con Depois da vida. Así pues, la fórmula no es nueva y viene avalada por cotas de audiencia muy altas. No puedo negar la desconfianza natural que tengo hacia este tipo de personajes y prácticas, no solo las que forman parte del market share televisivo sino todas las que de forma más o menos anónima se encuentran infiltradas en nuestra crédula sociedad.
    La primera vez que tuve noticias de la señora Anne Germain fue en el año 2005 cuando todavía era una anónima incipiente dentro de nuestras fronteras. De ella se decía por entonces todo tipo de cosas, desde que era una señalada por la mano de Dios hasta que formaba parte del estercolero de estafa que pulula por el mundo. Pero es ahora cuando ha aterrizado en España a través del apropiado aeropuerto televisivo que brinda Tele 5, cuando la curiosidad me lleva a rascar un poquito la opaca superficie que envuelve el programa Más allá de la Vida, nombre acuñado en nuestro país.
    Hace unos días he regresado de Madrid donde entre muchas cosas por hacer -algunas se verán reflejadas muy pronto en este mismo medio-, he podido hablar con algunos amigos que trabajan en televisión, y más concretamente en el entorno de la productora Plural Entertainment que es la que gestiona este producto televisivo. Ya de entrada dejo claro que lo que aquí expongo es fruto de algunas conversaciones privadas y que por supuesto no deben ser consideradas como dogma de fe. Desde la libertad de opinión, y con la intención de dar luz donde hasta ahora parece que favorecen las sombras, permítame amigo lector que exponga algunas cosas que no llegan a encajar en mi caja de lógicas y verdades.
    Para quien aún no haya visto el mentado programa, la descripción simplificada del plató es la de un set central en el que se sientan cara a cara el invitado (famoso) y la autodenominada médium, y entre ellos también sentado cómodamente el presentador Jordi González. Tras de ellos, al fondo, hay una mediana grada en la que se sienta el público asistente, que además será partícipe durante la emisión y puede ser alguno de sus integrantes el o la elegida por Anne Germain para “conectar” con alguno de sus difuntos. Me cuentan que para asistir de público al programa, solicitan tu documentación de identidad y rellenar un amplio cuestionario de preguntas, algo importante a tener en cuenta en este caso. Entre las cuestiones que se plantean, hay algunas del tipo ¿has perdido a algún familiar hace poco?, etc.
    Al parecer, además el plató es un auténtico enjambre de cámaras y micrófonos colocados por todas partes, abarcando la totalidad de las gradas donde se coloca el público asistente. Imagino yo ahora la conversación de dos amigas que se sientan a esperar el comienzo de la grabación y hablan entre ellas: -¿Te imaginas que nos toque a nosotras y se aparezca mi hermana?, a lo que su acompañante le responde: -si encima Anne te dice que era rubia y con un lunar en la nariz, ¡yo me caigo para atrás!, mientras, cámaras y micrófonos captando hasta el más mínimo gesto o comentario.
    Cualquier ayuda puede ser buena para impulsar a la médium hasta las cotas del éxito. Pero no es bueno correr riesgos y no está de más infiltrar entre el público a algún pinchado por si las cosas no van bien. Se escucha por el pinganillo: –Anne, tercera fila de la derecha. La cuarta mujer que va vestida con un jersey de color verde agua. Se llama Berta (lo pone en su DNI) y ha perdido a su padre hace año y medio. En la cartera lleva una fotografía de él con una camiseta amarilla (las cámaras en el previo ha captado el momento en el que ella la sacaba y le daba un beso a la imagen)… ¿Un completo despliegue técnico y humano para que el puzle quede configurado a la perfección?, parece ser que así es.
    Indudablemente a estas mañas y artimañas hay que sumar la innegable capacidad de la señora Germain para memorizar, algo que sin lugar a dudas es respaldado por sus dotes en programación neurolingüística. Pero hay ocasiones en las que el perfecto engranaje de bondad y aciertos plenos se ha visto enturbiado por algunos famosos que han asistido al programa cobrando los correspondientes 12.000 euros, pero que no han entrado de lleno en el juego o por lo menos no han cumplido con todos los puntos convenidos.
    El cineasta y conocido Santiago Segura se atrevió a decirle al presentador durante la entrevista posterior a la sesión, que en poco había acertado la buena mujer, que no dio ni una salvo en las cosas evidentes. -“¿Te soy sincero? Lo he pasado muy mal y me he angustiado mucho porque, de verdad, quería sorprenderme. No quiero ser el desgraciado que tiene que decir que el ratoncito Pérez no existe. Además, todo el mundo me ha hablado muy bien de Anne Germain, pero es que no ha dado ni una”, dijo Segura.
    El magnífico escritor Antonio Gala también estuvo allí y dejó claro que todo era una gran mentira. La médium le comunicó que su difunta madre le decía “hijo te amo”. Gala dejó claro que no siempre lo obvio sirve y contó que la relación con su madre no fue maravillosa, y sí repleta de poco afecto. El escritor se sintió herido por esa improbable comunicación. El programa es grabado. Así pues nos quedamos con las ganas de conocer la reacción total del escritor, quedando su intervención recogida como una de las más cortas del programa entre fundido y fundido.
    Según Anne Germain, todo el mundo tiene la habilidad para hablar con los espíritus. ¿Es esto posible? A mí me surgen dos o tres mil preguntas, pero entre ellas dejo en el aire las siguientes: suponiendo que fuera posible la comunicación con los difuntos, ¿se les puede citar a la hora exacta de grabación de un programa? Una vez que los “muertos” acuden a plató, ¿cómo sabemos que son los de familiares de los presentes en el plató? Ahora la susodicha está de gira por gran parte de España realizando la esquilma de los crédulos y algo tontos. Cada cual que gaste su dinero como quiera.


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