Wednesday, October 9, 2013
Monday, October 7, 2013
Los ‘presos fantasma’ de Kazajistán
Centenares de españoles fueron internados en campos de concentración en el país soviético
Franquistas y republicanos coincidieron en su deportación
Se conocieron en el gulag, en Kazajistán. Allí quedaron atrapados por el final de la Guerra Civil y la invasión alemana de la Unión Soviética. Antonio Leira Carpente y José García García nunca pensaron que su pequeña aventura soviética se convertiría en un infierno de dos décadas. Eran combatientes republicanos pero acabaron como apestados en la patria del proletariado.Rusia admitió en 1992 que “muchos” españoles republicanos habían pasado por los campos de concentración estalinistas. Pero ninguna exrepública soviética había entregado a España la documentación oficial de esos presos hasta que, la semana pasada, Nursultan Nazarbayev, el presidente kazajo, regaló a Mariano Rajoy dos libros con las copias de los expedientes de 152 españoles —franquistas y republicanos—, que malvivieron congelados en sus campos en los años 40.
Leira y García tampoco sabían al partir —en 1937 el primero y 1938, el segundo— que acabarían rompiendo hielo para beber, ni que los llevarían de Siberia a Kazajistán en unos trenes en los que sobrevivieron semanas, hacinados en gélidos vagones de madera, hasta adentrarse en la inmensa estepa. Llegaron por separado a Karaganda, al noreste del país. Leira, cabo de la marina de un buque de la armada republicana y militante anarcosindicalista gallego, fue capturado junto a 46 compañeros en Odessa (actualmente en Ucrania) y trasladado al campo de Krasnoiarsk, en Siberia. García, cursillista aviador, estaba en Moscú en la cuarta promoción de prácticas a Kirovabad.
Tras la derrota de la República, no pudieron volver a España, ni salir de la URSS. Unos 80 pidieron exiliarse a Italia, Francia, Alemania o México. “El cambio determinante fue la invasión de los nazis, en 1941. En ese momento, todos los extranjeros pasaron a ser sospechosos si no firmaban, de manera voluntaria, permanecer en la URSS”, explica el catedrático de historia Secundino Serrano, autor del libro Españoles en el Gulag. Empezaba la deportación para esos “grupos irreductibles” de aviadores y marineros que se negaron a entrar en el sistema.
Leira y García tampoco sabían al partir —en 1937 el primero y 1938, el segundo— que acabarían rompiendo hielo para beber, ni que los llevarían de Siberia a Kazajistán en unos trenes en los que sobrevivieron semanas, hacinados en gélidos vagones de madera, hasta adentrarse en la inmensa estepa. Llegaron por separado a Karaganda, al noreste del país. Leira, cabo de la marina de un buque de la armada republicana y militante anarcosindicalista gallego, fue capturado junto a 46 compañeros en Odessa (actualmente en Ucrania) y trasladado al campo de Krasnoiarsk, en Siberia. García, cursillista aviador, estaba en Moscú en la cuarta promoción de prácticas a Kirovabad.
Tras la derrota de la República, no pudieron volver a España, ni salir de la URSS. Unos 80 pidieron exiliarse a Italia, Francia, Alemania o México. “El cambio determinante fue la invasión de los nazis, en 1941. En ese momento, todos los extranjeros pasaron a ser sospechosos si no firmaban, de manera voluntaria, permanecer en la URSS”, explica el catedrático de historia Secundino Serrano, autor del libro Españoles en el Gulag. Empezaba la deportación para esos “grupos irreductibles” de aviadores y marineros que se negaron a entrar en el sistema.
Leira y García se conocieron en Karaganda, aterrados por los ladrones que desvalijaban a los recién llegados. Allí esperaban ser remitidos a otro campo de trabajos forzados. Ya desde su llegada “habían quedado reducidos a esqueletos vivientes”, según recordaba, años después, un recluta francés. Acabaron en Kok-Usek, “el Valle Verde”, que traducían como el Valle del Infierno, el más frío de cuantos vieron. Un campo de concentración “ejemplar”.
José García, aviador.
José García, aviador.

Pasaron casi un lustro en un cerco de 300 metros de largo por 200 de ancho, aislado del exterior por tres líneas de alambrada de espino, vigilados por cuatro garitas con soldados aburridos ya que, si escapaban, el desolado paisaje les delataba. Los guardianes tenían también perros adiestrados para frenar una posible fuga. Eran unos 900. Mujeres, hombres y niños de distintas nacionalidades, puntos negros sobre la nieve, trabajando por sobrevivir.
Los internos en mejores condiciones físicas trabajaban en la mina. Una hora de camino de ida de madrugada contra la brisa helada. Otra, a la caída del sol, demasiado lejano en invierno, con hasta 50 grados bajo cero, y sofocante en verano, a casi 50. La comida, un bol de sopa de col antes de salir y otro a la vuelta. Y 450 gramos de pan, a menudo, mojado. “Había una cosa que llamaban ratas de agua, un manjar”, cuenta Beatriz Leira, hija de Antonio Leira, fallecido en 2000. Los que conseguían un puesto en la huerta, engullían a escondidas una patata cruda “que les
sabía a manzana”, apunta Leira. “Según lo que trabajaban, comían”.
En Kok-Usek, los españoles eran los “presos fantasma”. Tenían prohibido comunicarse con su país, una dictadura enemiga. Solo podían hacer llegar noticias a sus familias cuando los europeos —principalmente judíos alemanes y austríacos— eran liberados. “Mi abuela se enteró de que mi padre estaba vivo por una carta que le llegó en alemán”, explica Leira: “Se aprendían de memoria las direcciones de los españoles”.
Antonio Leira, marinero
gallego internado en el Gulag kazajo

Tras sufrir un accidente en el que perdió varios dedos, Vicente Montejano, uno de los pocos aviadores que siguen con vida, se convirtió en uno de los españoles que se quedaban en los barracones, con la humedad calada en los huesos. Cosían unos zapatos muy cotizados entre las mujeres de la dirección del campo. “Confeccionábamos una especie de malla con hilo como el que se usaba para las mallas de pescadores... Al final resultaba, como es lógico, un zapato fino, para salir, pero no para trabajar o ir por el campo”, le contaba Montejano en 2007 a Carmen Calvo, hija de otro cursillista internado y autora de Los últimos aviadores de la República.
En cada traslado les separaban en grupos. Los dos amigos se perdieron. “José salió en una primera expedición. Antonio Leira tenia que salir en la siguiente, pero el río que los separaba se congeló y ya no les pudieron alcanzar”, cuenta Pilar García, viuda del aviador, por teléfono, haciendo esfuerzos para rescatar en la memoria al compañero de su marido. No se reencontraron hasta que, al fin, embarcaron en el Semíramis, en Odessa, el 2 de abril de 1954. Ya ancianos, se visitaron mutuamente. Se reunieron con otros compañeros de vez en cuando, hasta que fallecieron hace una década. En el Semíramis, con unos 300 pasajeros de los que 270 eran de la División Azul, viajaba también Vicente Montejano.
En total, unos 300 republicanos y 450 divisionarios pisaron los campos de toda la Unión Soviética, según calculan los expertos. Luiza Iordache, historiadora de la Universitat Autònoma de Barcelona y autora de Republicanos españoles en el Gulag, calcula que 76 republicanos pasaron por los centros kazajos a partir del estudio de sus expedientes, a los que accede con dificultad por el hermetismo de los archivos de las antiguas repúblicas soviéticas.
Pese a que los soldados franquistas de la División Azul también deambularon por Karaganda, el encuentro entre los dos grupos no llegó hasta 1948. La mitad de los republicanos acabó aceptando integrarse en la URSS y salieron del gulag. “Al resto, les juntaron con los divisionarios y en los campos europeos [hoy, en Ucrania]”, apunta Serrano.
El divisionario capitán Palacios recuerda uno de esos encuentros en Embajador en el infierno, narrado por Torcuato Luca de Tena: “Vimos entrar en el campo, extenuados y con síntomas de haber sufrido mucho, a un grupo de presos, con la novedad de que entre ellos venían muchas mujeres, con niños pequeños (...) ¡Cuál no sería nuestra emoción al oírles hablar en español! Castillo, abriendo los brazos, dio un tremendo ¡Viva España!, saludándoles, y el silencio fue su respuesta. Nos miraron con curiosidad, bajaron los ojos y siguieron su camino”.
La unión emocional para volver a España superaba ya la ideología. Ahora, tras el gesto de Nazarbayev, la Asociación Archivo, Guerra y Exilio y la Hermandad de la División Azul han escrito una carta conjunta al Ministerio de la Presidencia para solicitar una copia de los archivos.
Además de marineros y aviadores, algunos niños de la guerra [2.895 jóvenes enviados a Moscú en la guerra civil] fueron ingresados en el gulag por delitos comunes. Varios exiliados, por delitos políticos. Tras unos primeros años como una élite y como víctimas de una doble guerra, la desesperación por salir de la gigantesca prisión que era la URSS en 1941, llevó a algunos niños, forzados a nacionalizarse, a esconderse en los baúles de un avión que viajaba a Buenos Aires. Otros, famélicos por la posguerra, fueron internados por robar medio kilo de patatas. “Me marché de la fábrica de aviación en la que nos habían puesto a trabajar sin permiso de la milicia y me mandaron al gulag de Ucrania”, afirma Ángel Belza, un niño de la guerra que presenta sus memorias esta semana. “Fuimos rehenes durante 20 años. Estábamos encerrados”, exclama Francisco Mansilla, otro niño, presidente del Centro Español de Moscú vocal de la Asociación Archivo, Guerra y Exilio.
A los 94 años, Vicente Montejano mantiene el recuerdo del gulag suspendido entre la nebulosa del olvido: “A veces, hay cosas de las que uno no tiene ganas de hablar”.Y calla.fuene el país.es
Además de marineros y aviadores, algunos niños de la guerra [2.895 jóvenes enviados a Moscú en la guerra civil] fueron ingresados en el gulag por delitos comunes. Varios exiliados, por delitos políticos. Tras unos primeros años como una élite y como víctimas de una doble guerra, la desesperación por salir de la gigantesca prisión que era la URSS en 1941, llevó a algunos niños, forzados a nacionalizarse, a esconderse en los baúles de un avión que viajaba a Buenos Aires. Otros, famélicos por la posguerra, fueron internados por robar medio kilo de patatas. “Me marché de la fábrica de aviación en la que nos habían puesto a trabajar sin permiso de la milicia y me mandaron al gulag de Ucrania”, afirma Ángel Belza, un niño de la guerra que presenta sus memorias esta semana. “Fuimos rehenes durante 20 años. Estábamos encerrados”, exclama Francisco Mansilla, otro niño, presidente del Centro Español de Moscú vocal de la Asociación Archivo, Guerra y Exilio.
A los 94 años, Vicente Montejano mantiene el recuerdo del gulag suspendido entre la nebulosa del olvido: “A veces, hay cosas de las que uno no tiene ganas de hablar”.Y calla.fuene el país.es
Sunday, October 6, 2013
CASO ASUNTA »
El padre de Asunta estuvo con la niña al ser envenenada y en otros dos incidentes
El juez también cree que “la madre se hallaba con la menor” mientras moría
Tahín cree que el padre también estuvo presente en dos incidente anteriores con fármacos
Paola Obelleiro A Coruña 5 OCT 2013 - 00:00 CET
Archivado en:
Noticia guardada correctamente en tus favoritos de EL PAÍS
También disponible en tu tableta o móvil
El juez José Antonio Vázquez Taín, instructor del caso Asunta, dictó días atrás un auto de encarcelamiento de Alfonso Basterra, padre de la niña, en el que considera que este se hallaba con la menor en las horas en las que esta sufrió la “ingesta forzada de fármacos” y también en “dos incidentes anteriores” de similares características, informa Efe.
En los autos motivados, que fueron entregados este viernes a los abogados de Basterra y su exeesposa Rosario Porto, hay similitudes, pero también algunas diferencias en las consideraciones sobre cada progenitor. Mientras que ve “clara” la presunta participación de la mujer en el “homicidio y posible asesinato” de la niña, en el caso del hombre introduce un matiz, al resaltar que la menor falleció “en una sucesión de actos, alguno de los cuales, indiciariamente, se pueden imputar a Alfonso Basterra.
“Todo apunta a que la madre de Asunta estaba con la menor asesinada” en el momento de su muerte y que “estaba con la pequeña a las horas en que la menor sufre la ingesta forzada de fármacos”, afirma el juez. El cadáver de la chiquilla fue hallado la madrugada del 22 de septiembre en un camino forestal de Teo, cercano a Santiago.
Pero los dos principales y hasta hoy únicos sospechosos del crimen tienen “coartada, incluso policial”, clama el abogado de Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren.
Según el letrado, los padres de Asunta estuvieron en todo momento “custodiados” desde que fueron a la comisaría de Santiago a las diez y media de la noche del sábado día 21 para denunciar la desaparición de su hija hasta la madrugada del domingo, cuando dos hombres encontraron el cadáver. Aranguren destaca que los dos progenitores estuvieron en la comisaría desde las 22.30 hasta las 23.45 del sábado. “Luego regresaron escoltados por agentes al domicilio” de Porto, donde permanecieron junto a la madrina de la niña hasta que esta se fue a la una de la madrugada. A las cuatro de la madrugada regresó la policía, poco después de ser hallado el cadáver. Para Aranguren, es obvio que hubo una persona ajena a los padres que trasladó el cuerpo hasta el camino donde fue encontrado.
Este viernes, Porto y Basterra se negaron a participar en nuevas diligencias judiciales. La madre rechazó participar en una reconstrucción parcial de las últimas horas de vida de la niña asesinada, desde el almuerzo en casa de su padre hasta el hallazgo del cuerpo.
Aranguren comunicó al juez que su cliente “no participará en ninguna otra diligencia judicial” hasta que se levante el secreto del sumario. “No conozco los cargos, no puedo rebatir lo que no sé, no tengo por qué darle pistas al juez”, alegó. El padre de Asunta, también por consejo de su letrada, se acogió a su derecho de no practicar nuevas diligencias.
El magistrado pretendía interrogarle por esa última comida que preparó para su hija y sobre las pruebas toxicológicas realizadas al cadáver de la niña que revelan que ingirió una cantidad letal de ansiolítico (lorazepam).
“A la hora que presuntamente se produjo el fallecimiento, atendiendo al contenido gástrico, todo apunta a que [la niña] estaba con la imputada. Las diferentes versiones ofrecidas dejan clara su participación en los hechos”, asegura el magistrado.
El juez justifica la prisión provisional de Porto aludiendo a las “gravísimas penas a las que se enfrenta y el enorme rechazo social” que el crimen ha generado.
Las resoluciones judiciales fueron ocultadas a los dos imputados, pero que finalmente entregó a sus abogados la tarde del pasado jueves, tras presentar ambos un recurso contra su encarcelación ante la Audiencia Provincial de A Coruña. “No le tolero a nadie que esté jugando con las normas”, se indignó este viernes Aranguren al confirmar que mantiene el recurso contra la orden de prisión de Rosario.fuente ,el país.es
En los autos motivados, que fueron entregados este viernes a los abogados de Basterra y su exeesposa Rosario Porto, hay similitudes, pero también algunas diferencias en las consideraciones sobre cada progenitor. Mientras que ve “clara” la presunta participación de la mujer en el “homicidio y posible asesinato” de la niña, en el caso del hombre introduce un matiz, al resaltar que la menor falleció “en una sucesión de actos, alguno de los cuales, indiciariamente, se pueden imputar a Alfonso Basterra.
más información
- El juez cree que la madre estaba con Asunta cuando murió
- Asunta recibió una dosis letal de ansiolítico, según los análisis
- La madre de Asunta: “Además de por asesina me toman por tonta”
- El juez interroga a 12 testigos en relación con el crimen de Asunta
- La defensa de la madre de Asunta cree que no hay pruebas contra su clienta
- Asunta, una niña estudiosa y apegada a sus padres
- ESPECIAL Consulte toda la información sobre el caso
Pero los dos principales y hasta hoy únicos sospechosos del crimen tienen “coartada, incluso policial”, clama el abogado de Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren.
Según el letrado, los padres de Asunta estuvieron en todo momento “custodiados” desde que fueron a la comisaría de Santiago a las diez y media de la noche del sábado día 21 para denunciar la desaparición de su hija hasta la madrugada del domingo, cuando dos hombres encontraron el cadáver. Aranguren destaca que los dos progenitores estuvieron en la comisaría desde las 22.30 hasta las 23.45 del sábado. “Luego regresaron escoltados por agentes al domicilio” de Porto, donde permanecieron junto a la madrina de la niña hasta que esta se fue a la una de la madrugada. A las cuatro de la madrugada regresó la policía, poco después de ser hallado el cadáver. Para Aranguren, es obvio que hubo una persona ajena a los padres que trasladó el cuerpo hasta el camino donde fue encontrado.
Este viernes, Porto y Basterra se negaron a participar en nuevas diligencias judiciales. La madre rechazó participar en una reconstrucción parcial de las últimas horas de vida de la niña asesinada, desde el almuerzo en casa de su padre hasta el hallazgo del cuerpo.
Aranguren comunicó al juez que su cliente “no participará en ninguna otra diligencia judicial” hasta que se levante el secreto del sumario. “No conozco los cargos, no puedo rebatir lo que no sé, no tengo por qué darle pistas al juez”, alegó. El padre de Asunta, también por consejo de su letrada, se acogió a su derecho de no practicar nuevas diligencias.
El magistrado pretendía interrogarle por esa última comida que preparó para su hija y sobre las pruebas toxicológicas realizadas al cadáver de la niña que revelan que ingirió una cantidad letal de ansiolítico (lorazepam).
“A la hora que presuntamente se produjo el fallecimiento, atendiendo al contenido gástrico, todo apunta a que [la niña] estaba con la imputada. Las diferentes versiones ofrecidas dejan clara su participación en los hechos”, asegura el magistrado.
El juez justifica la prisión provisional de Porto aludiendo a las “gravísimas penas a las que se enfrenta y el enorme rechazo social” que el crimen ha generado.
Las resoluciones judiciales fueron ocultadas a los dos imputados, pero que finalmente entregó a sus abogados la tarde del pasado jueves, tras presentar ambos un recurso contra su encarcelación ante la Audiencia Provincial de A Coruña. “No le tolero a nadie que esté jugando con las normas”, se indignó este viernes Aranguren al confirmar que mantiene el recurso contra la orden de prisión de Rosario.fuente ,el país.es
"Mi papá me vende"
Mi papá me vende
Una niña pasó mes y medio retenida en Nigeria por su padre, un presunto proxeneta
Policías de Ferrol se volcaron en el rescate
Mónica Bright abraza esta semana a su hija de nueve años en su domicilio de Perlío, A Coruña. / Gabriel Tizón
Noticia guardada correctamente en tus favoritos de EL PAÍS
También disponible en tu tableta o móvil
Fue una pesadilla de 48 días. Los que duró su secuestro en Nigeria, la tierra natal de sus padres y adonde su progenitor se la llevó irregularmente, con turbios planes, un 18 de julio para dejarla enclaustrada en una chabola de Benin City a cargo de unos parientes que eran extraños para ella, vigilada día y noche por tres matones contratados para custodiarla, lejos de su familia y de todo lo que había sido su vida.
R. I. son las iniciales de la niña. El 11 de febrero cumplirá diez años. De piel negra y acento gallego, no habla otra cosa que no sea castellano. Tenía tres meses cuando llegó a Galicia sin papeles ni partida de nacimiento para poder tramitarlos. Vuelve del colegio con su mochila rosa y una sudadera de Minnie, y pide ir a cenar al Burger King. Dulce y algo tímida, va metiendo en el armario del olvido las últimas semanas de su viaje a África con un hombre, O. I., al que apenas conoce y que resulta ser su padre. Tuvo un miedo atroz a que su familia gallega la hubiera olvidado. Tanto que prácticamente dejó de comer y beber para no hacerse sus necesidades encima, presa del pánico.
En los planes siniestros de su padre biológico, que supuestamente negociaba la venta de su hija en Dubái como esclava sexual con otro nombre —la iba a llamar Blessing I.—, se cruzó el grupo operativo de extranjería de la comisaría de Ferrol. Detuvieron al progenitor en España mientras la madre volaba sola a Nigeria a jugarse una carta muy peligrosa. La mujer no sabía dónde ocultaban a la niña y gastó más de mil euros de dinero prestado en sobornar a los funcionarios para traerla de vuelta en un rescate improvisado que salió bien “de milagro”, cuenta ahora. Ha pasado un mes y Mónica Bright (Nigeria, 1981) todavía tiene que medicarse para que no le estalle la cabeza. “Mi vida ha sido como una película de terror”, relata desde el sofá de su casa de Perlío (A Coruña).
La niña nació en tránsito. En el largo éxodo de un año cruzando fronteras a pie que su madre emprendió en Benin City y que la trajo a España en la primavera de 2004. La parió en la casa de un pastor de cabras al norte de Marruecos y le puso el nombre de la comadrona que la ayudó. La amamantó camino de la costa y la acunó en una patera durante un viaje infernal que las desembarcó en Motril y terminó en un prostíbulo de Pontedeume, a medio camino entre A Coruña y Ferrol, donde Mónica quedó atrapada en la diabólica red que le tejieron su marido y su cuñada para explotarla sexualmente a las pocas semanas de parir.
Su primer marido, explica, era una “mala bestia” que la forzó a prostituirse y la desquició a golpes. Escapó en septiembre de 2005 y con la ayuda de las monjas del centro de O Mencer logró abrirse las puertas de otra vida. Fregó platos, peló patatas, se formó en geriatría y hace años que está al cuidado de un anciano. Por el camino, conoció a Ángel, un exguardia civil, con el que se casó y rehizo su vida en 2006. “Si no fuera por él, la niña y yo estaríamos muertas”, asegura. Juntos tuvieron otra niña, un torbellino de cuatro años que se cuelga del cuello de su papá cada vez que tiene ocasión.
Su calma se turbó en febrero de 2012, cuando el padre biológico de R. comenzó a acosarlos en el portal justo cuando la cría acababa de cumplir ocho años. “Nunca jamás me dio un pañal, y vino por ella cuando empezó a ser una mujer”, dice Mónica, convencida de que su exmarido quería comerciar con su propia hija como mercancía sexual. “Lo que no pudo acabar conmigo se lo iba a hacer a ella”, insiste.
Él llegó a España en patera, cuentan fuentes del caso, le denegaron el asilo, lo expulsaron y regresó con el dinero que su hermana le confiscaba a su mujer noche tras noche en el puticlub. Encontró trabajo en una siderúrgica de la ría y sufrió un accidente laboral que lo dejó medio manco y con una pensión vitalicia. Denunciado por maltrato y con antecedentes por conducir sin carné, tiene órdenes de alejamiento de dos mujeres distintas y convive con una ferrolana y dos hijos más. Abandonó a R. con un año, pero recurrió al juzgado para verla siete años después.
“La niña llora y monta follón para no ir con él. No es su padre para ella”, se lamenta Mónica, que temía que algo así acabara pasando y no comprende por qué un juez la obligaba a dejar a su hija bajo la custodia de un hombre con esos antecedentes.
Este verano, O. I. viajó a Nigeria con su hijo pequeño. Regresó con él y volvió a marcharse a Benin City con R. el 18 de julio sin notificárselo al servicio de mediación familiar. Ya sabía probablemente que, sin el pasaporte nigeriano, la niña —en situación irregular— salía de España para no volver. Él sí regresó, pero subió solo al avión tras gastarse unos 4.000 euros en billetes, calculan los investigadores.
Mónica fue llorando a la policía local el 23 de julio después de varios días sin hablar con su hija. Arrancó así una investigación contra reloj de la brigada ferrolana de extranjería, que aplazó las vacaciones, y dedicó agosto a rastrear las llamadas, cuentas bancarias y movimientos del sospechoso con el apoyo de la fiscalía y de los tres juzgados de instrucción de la ciudad que intervinieron en el caso. “Estábamos convencidos al 95% de que el plan era venderla en Dubái, donde él tenía un hermano. Incluso le dijo a la niña que la llevaría allí”, exponen fuentes de la investigación. Un movimiento en falso, un simple SMS, era la última pista antes de que la niña se hubiese perdido en la telaraña caótica de Benin City.
El 30 de agosto arrestaron en Ferrol al padre biológico por tráfico de seres humanos y sustracción de menores. Lo mantuvieron incomunicado 72 horas, una medida excepcional que se aplica a terroristas para evitar que alertase a los matones de barrio a los que pagaba por vigilar a R. Mientras él dormía en el calabozo, Mónica viajó sola de Madrid a Lagos con un billete que le pagaron sus suegros, desesperados por recuperar a su nieta. Reclutó a un primo policía, una sobrina y a dos guardaespaldas callejeros y se plantó con un coche en la casa de la familia de su exmarido sin saber con certeza si era allí donde retenían a la niña. “Estaba sucia, meada y llena de tierra. Se abrazó a mí y me dijo que la salvase. Recuerdo que llorábamos y llorábamos”, relata.
Durante cinco noches, madre e hija se ocultaron en varios hoteles de Benín y Lagos, mientras en la comisaría de Ferrol buscaban la fórmula diplomática para traer de vuelta a una niña atrapada en un limbo legal. Nigeria no la dejaba salir sin permiso paterno ni podía entrar en España sin papeles. El último cuño que necesitaba su visado se lo colocaron a las cuatro de la tarde en un consulado que ya había cerrado sus puertas y pocas horas antes del vuelo que la trajo de vuelta a Galicia el 4 de septiembre, cuenta Mónica.
“Nunca jamás podremos agradecerles lo que han hecho”, añade su marido. Se deshacen en halagos hacia los policías que se volcaron con su caso y ayudaron a traer de vuelta a R., que ahora sí espera su tarjeta de residente. Su abogado ya ha solicitado una orden de protección para que O. I., en libertad con cargos pendiente del juicio, no pueda acercarse a la niña ni a su madre,fuente ,el país.es
R. I. son las iniciales de la niña. El 11 de febrero cumplirá diez años. De piel negra y acento gallego, no habla otra cosa que no sea castellano. Tenía tres meses cuando llegó a Galicia sin papeles ni partida de nacimiento para poder tramitarlos. Vuelve del colegio con su mochila rosa y una sudadera de Minnie, y pide ir a cenar al Burger King. Dulce y algo tímida, va metiendo en el armario del olvido las últimas semanas de su viaje a África con un hombre, O. I., al que apenas conoce y que resulta ser su padre. Tuvo un miedo atroz a que su familia gallega la hubiera olvidado. Tanto que prácticamente dejó de comer y beber para no hacerse sus necesidades encima, presa del pánico.
En los planes siniestros de su padre biológico, que supuestamente negociaba la venta de su hija en Dubái como esclava sexual con otro nombre —la iba a llamar Blessing I.—, se cruzó el grupo operativo de extranjería de la comisaría de Ferrol. Detuvieron al progenitor en España mientras la madre volaba sola a Nigeria a jugarse una carta muy peligrosa. La mujer no sabía dónde ocultaban a la niña y gastó más de mil euros de dinero prestado en sobornar a los funcionarios para traerla de vuelta en un rescate improvisado que salió bien “de milagro”, cuenta ahora. Ha pasado un mes y Mónica Bright (Nigeria, 1981) todavía tiene que medicarse para que no le estalle la cabeza. “Mi vida ha sido como una película de terror”, relata desde el sofá de su casa de Perlío (A Coruña).
La niña nació en tránsito. En el largo éxodo de un año cruzando fronteras a pie que su madre emprendió en Benin City y que la trajo a España en la primavera de 2004. La parió en la casa de un pastor de cabras al norte de Marruecos y le puso el nombre de la comadrona que la ayudó. La amamantó camino de la costa y la acunó en una patera durante un viaje infernal que las desembarcó en Motril y terminó en un prostíbulo de Pontedeume, a medio camino entre A Coruña y Ferrol, donde Mónica quedó atrapada en la diabólica red que le tejieron su marido y su cuñada para explotarla sexualmente a las pocas semanas de parir.
Su primer marido, explica, era una “mala bestia” que la forzó a prostituirse y la desquició a golpes. Escapó en septiembre de 2005 y con la ayuda de las monjas del centro de O Mencer logró abrirse las puertas de otra vida. Fregó platos, peló patatas, se formó en geriatría y hace años que está al cuidado de un anciano. Por el camino, conoció a Ángel, un exguardia civil, con el que se casó y rehizo su vida en 2006. “Si no fuera por él, la niña y yo estaríamos muertas”, asegura. Juntos tuvieron otra niña, un torbellino de cuatro años que se cuelga del cuello de su papá cada vez que tiene ocasión.
Su calma se turbó en febrero de 2012, cuando el padre biológico de R. comenzó a acosarlos en el portal justo cuando la cría acababa de cumplir ocho años. “Nunca jamás me dio un pañal, y vino por ella cuando empezó a ser una mujer”, dice Mónica, convencida de que su exmarido quería comerciar con su propia hija como mercancía sexual. “Lo que no pudo acabar conmigo se lo iba a hacer a ella”, insiste.
Él llegó a España en patera, cuentan fuentes del caso, le denegaron el asilo, lo expulsaron y regresó con el dinero que su hermana le confiscaba a su mujer noche tras noche en el puticlub. Encontró trabajo en una siderúrgica de la ría y sufrió un accidente laboral que lo dejó medio manco y con una pensión vitalicia. Denunciado por maltrato y con antecedentes por conducir sin carné, tiene órdenes de alejamiento de dos mujeres distintas y convive con una ferrolana y dos hijos más. Abandonó a R. con un año, pero recurrió al juzgado para verla siete años después.
“La niña llora y monta follón para no ir con él. No es su padre para ella”, se lamenta Mónica, que temía que algo así acabara pasando y no comprende por qué un juez la obligaba a dejar a su hija bajo la custodia de un hombre con esos antecedentes.
Este verano, O. I. viajó a Nigeria con su hijo pequeño. Regresó con él y volvió a marcharse a Benin City con R. el 18 de julio sin notificárselo al servicio de mediación familiar. Ya sabía probablemente que, sin el pasaporte nigeriano, la niña —en situación irregular— salía de España para no volver. Él sí regresó, pero subió solo al avión tras gastarse unos 4.000 euros en billetes, calculan los investigadores.
Mónica fue llorando a la policía local el 23 de julio después de varios días sin hablar con su hija. Arrancó así una investigación contra reloj de la brigada ferrolana de extranjería, que aplazó las vacaciones, y dedicó agosto a rastrear las llamadas, cuentas bancarias y movimientos del sospechoso con el apoyo de la fiscalía y de los tres juzgados de instrucción de la ciudad que intervinieron en el caso. “Estábamos convencidos al 95% de que el plan era venderla en Dubái, donde él tenía un hermano. Incluso le dijo a la niña que la llevaría allí”, exponen fuentes de la investigación. Un movimiento en falso, un simple SMS, era la última pista antes de que la niña se hubiese perdido en la telaraña caótica de Benin City.
El 30 de agosto arrestaron en Ferrol al padre biológico por tráfico de seres humanos y sustracción de menores. Lo mantuvieron incomunicado 72 horas, una medida excepcional que se aplica a terroristas para evitar que alertase a los matones de barrio a los que pagaba por vigilar a R. Mientras él dormía en el calabozo, Mónica viajó sola de Madrid a Lagos con un billete que le pagaron sus suegros, desesperados por recuperar a su nieta. Reclutó a un primo policía, una sobrina y a dos guardaespaldas callejeros y se plantó con un coche en la casa de la familia de su exmarido sin saber con certeza si era allí donde retenían a la niña. “Estaba sucia, meada y llena de tierra. Se abrazó a mí y me dijo que la salvase. Recuerdo que llorábamos y llorábamos”, relata.
Durante cinco noches, madre e hija se ocultaron en varios hoteles de Benín y Lagos, mientras en la comisaría de Ferrol buscaban la fórmula diplomática para traer de vuelta a una niña atrapada en un limbo legal. Nigeria no la dejaba salir sin permiso paterno ni podía entrar en España sin papeles. El último cuño que necesitaba su visado se lo colocaron a las cuatro de la tarde en un consulado que ya había cerrado sus puertas y pocas horas antes del vuelo que la trajo de vuelta a Galicia el 4 de septiembre, cuenta Mónica.
“Nunca jamás podremos agradecerles lo que han hecho”, añade su marido. Se deshacen en halagos hacia los policías que se volcaron con su caso y ayudaron a traer de vuelta a R., que ahora sí espera su tarjeta de residente. Su abogado ya ha solicitado una orden de protección para que O. I., en libertad con cargos pendiente del juicio, no pueda acercarse a la niña ni a su madre,fuente ,el país.es
Friday, October 4, 2013
Wednesday, October 2, 2013
" Por arameo"..Piqué subvencionó a una empresa del grupo Villar Mir, del que es consejero
Concedió ayudas públicas a Fertiberia

http://www.elconfidencial.com/empresas/2013-10-02/pique-subvenciono-a-una-empresa-del-grupo-villar-mir-del-que-es-consejero_30972/
Un caso más de ‘puertas giratorias’, como se diría en el mundo anglosajón. Al largo listado de ilustres nombre españoles que siguieron esta senda se añade ahora el de Josep Piqué, nuevo consejero delegado de OHL, grupo empresarial de propiedad de Juan Miguel Villar Mir. Fertiberia, la división de fertilizantes de este grupo, recibió más de doscientos millones de pesetas (1,2 millones de euros) en ayudas del Ministerio de Industria entre 1996 y 2000, cuando Piqué era el responsable de este departamento. El grupo empresarial había comprado Fertiberia un año antes de Ercros, de la que el ahora exministro era presidente.
El nombramiento de Piqué como nuevo consejero delegado del coloso industrial fue oficializado esta semana. Pero la relación entre Villar Mir y el actual presidente del Círculo de Economía se remonta al menos a 1995, cuando todos eran mucho más jóvenes y España trataba de salir a flote después de varios años de severa crisis. 30 años después, la historia vuelve a repetirse.
Estamos a un año de las elecciones generales que darán el Gobierno de la nación al Partido Popular. El paro está en el 22% después de la crisis que azotó el país entre 1992 y 1993 y Josep Piqué es presidente del grupo industrial Ercros. Su filial de fertilizantes Fesa-Enfersa está a punto de ser vendida a la norteamericana Freeport por el simbólico precio de una peseta. Tres años antes, en diciembre de 1992, Fesa-Enfersa había sido declarada en suspensión de pagos. Sus deudas ascendían a 117.000 millones de pesetas (703 millones de euros), a las que había que añadir 20.000 millones (120 millones de euros) de pérdidas.
Ese mismo año había empezado el plan de reestructuración de Fertiberia, creada 'ad hoc' en 1993 como filial sustentada por los activos viables de Fesa- Enfersa. A mediados de este proceso, en marzo de 1995 Villar Mir informa de su interés por comprar la empresa de Piqué.
Piqué presidió Ercross, cuya filial Fesa-Enfersa (futura Fertiberia) vendió a Villar Mir
Tras aprobarlo el Instituto de Crédito Oficial (ICO), Villar Mir se hace con el control del grupo Fesa-Enfersa a través de su empresa inmobiliaria Espacio SA. Adquiere el 53,60% de su capital por 720.000 pesetas en una compra que incluía Fertiberia y una opción de compra del 20% restante, que se materializará en 1997. Villar Mir llega así a controlar el 99,35% del capital de una empresa con un volumen de ventas de 73.900 millones de pesetas (444 millones de euros).
Ayudas y subvenciones
En 1996, Josep Piqué fue nombrado Ministerio de Industria y Energía, cargo que ostentó durante todo el primer Gobierno de Aznar. En esos cuatro años se concentran las ayudas que este ministerio concedió a Fertiberia, una empresa más dentro del holding construido en torno a OHL, empresa de la que el exministro es, desde ayer, consejero delegado.
Fertiberia cosechó dos tipos de ayudas: subvenciones por un lado y préstamos con tipo de interés bonificado -es decir, menor del que concedería un banco- por el otro. Según consta en el Boletín Oficial del Estado (BOE), en los dos primeros años de Piqué como ministro, Fertiber ingresó 144 millones de pesetas, 865.000 euros. Ambas ayudas entraban en el programa “Programa Industrial y Tecnológico Medioambiental (PITMA)”, pensado para acompañar las empresas en su proceso de adaptación a las exigencias medioambientales.
En 1998, dentro del programa “Ahorro y Eficiencia Energética”, Fertiber recibió cinco subvenciones por sendos programas, de acuerdo con lo que se publicó el BOE. En total, sumaban 63 millones de pesetas, 379.000 euros. La última subvención por parte del Ministerio de Industria -y la última que le empresa recibió- llegó en el año 2000: 20 millones de pesetas (120.000 euros) dentro de una “Iniciativa de Apoyo a la Tecnología, la Seguridad y la Calidad Industrial”.De los 127 millones (763.000 euros) de pérdidas registrados en 1998, en el año 2000 Fertiber volvía a registrar beneficios por 350 millones de pesetas (2,1 millones).
Reestructuración bajo lupa
A mediados de los años 90, cuando Villar Mir se hace con la futura Fertiberia, la empresa está llevando a cabo un profundo plan de reestructuración. Según el Gobierno informó a la Comisión Europea, el plan ascendió a 78 millones de euros y conllevó la pérdida de 160 puestos de trabajo. Como ha podido comprobar este periódico, estas operaciones no quedaron ajenas a los ojos de Bruselas: un informe del año 2000 que firmaba Mario Monti -entonces miembro de la Comisión- ponía en duda que el condono de las deudas por parte de la Seguridad Social y del Tesoro pudieran considerarse como ayuda estatal legal.
“España ha ejecutado ilegalmente la ayuda en cuestión”, concluía el informe, que, sin embargo, matizaba: “No obstante, la Comisión estima que las medidas de ayuda en favor de Fesa-Anfersa cumplen las condiciones establecidas por las directrices comunitarias sobre ayudas estatales de salvamento y reestructuración de empresas en crisis y, por tanto, pueden autorizarse”.
Las subvenciones concedidas fueron cuestionadas por Bruselas
Dos años después, en 2003, fue el Tribunal de Cuentas español quien puso en duda esa operación. Este organismo fiscalizó todas las operaciones llevadas a cabo por Fertiberia entre 1985 y 2000, analizando a fondo su plan de reestructuración. La ayuda pública recibida para ese procedimiento -ayuda directa para que pudiera aguantar la difícil situación del sector- procedió de Hacienda, Seguridad Social e Instituto de Crédito Oficial, en su mayoría. Según el organismo fiscalizador, 37.000 millones de pesetas (222 millones de euros), el 70% de esa ayuda, “debe considerarse como no recuperable en el futuro”. Préstamos a fondo perdido.
“Estas ayudas han sido determinantes para evitar la quiebra de Fertiberia”, señala el informe, que había sido encargado “de urgencia” por la Comisión Mixta del Congreso de los Diputados. Debido a los créditos pendientes de recuperar, el Tribunal concluía que “el coste real que ha supuesto por el Sector Público estas ayudas es imposible de determinar”.
Adiós a la política
El nombramiento de Piqué al frente de OHL se mantiene en la línea de lo que él mismo anunció a mediados de septiembre: “Mi horizonte es la actividad empresarial, no volveré a la política”, aseguraba durante la presentación de su libro Cambio de Era, Un mundo en movimiento: de Norte a Sur y de Oeste a Este.
El exministro abandonó oficialmente la vida política en 2007, cuando presentó su dimisión del PPC. Desde entonces, se volcó en lo empresarial. En noviembre de 2007 fue nombrado presidente de la aerolínea de bajo coste Vueling, que dejó tras la toma de control de la empresa por parte de International Consolidated Airlines Group (IAG). Entre 2010 y 2012 presidió Bodaclick, y el año pasado se sentó en la mesa de administración del Grupo San José. Dejó el cargo este mes de septiembre.
http://www.elconfidencial.com/empresas/2013-10-02/pique-subvenciono-a-una-empresa-del-grupo-villar-mir-del-que-es-consejero_30972/
El adn franquista del PP (otra vez)
Publicado el 1 octubre, 2013 por Juan Carlos Monedero
Video de la entrevista con la alcaldesa del PP
La alcaldesa de Quijorna (PP) ve una foto de Hitler o Franco y como si oye llover. Debe de estar tan acostumbrada que ni repara. Le recuerdo que en Alemania, hacer apología de crímenes de lesa humanidad (como los que cometió Franco) son delito y que estaría en la cárcel. La periodista Isabel Sansebastián dice que lo que queremos es llevarles al paredón. No, ni mucho menos. Lo que queremos es que defender al franquismo sea un delito. Y que los franquistas sean vistos como fascistas y que no puedan seguir pasando por demócratas. Solo eso. Esas cosas de nuestra Transición.
Subscribe to:
Posts (Atom)



